La marea “No Kings” sacude Estados Unidos: más de 3.300 protestas contra Trump, la guerra y el ICE

En una jornada histórica que ha sido descrita como la tercera y más grande ola de protestas desde la asunción del segundo mandato de Donald Trump, cientos de miles de personas colmaron las calles de ciudades como Nueva York, Washington D. C., Los Ángeles y Minneapolis, así como en pequeñas localidades de los 50 estados del país. Bajo el lema unificador “No Kings, No ICE, No War” (Sin reyes, sin ICE, sin guerra), los manifestantes expresaron su rechazo a las políticas migratorias, la guerra en Irán y lo que consideran una expansión inconstitucional del poder presidencial

Los organizadores, una coalición de unos 400 grupos que incluye a Amnistía Internacional, Indivisible, la ACLU y diversos sindicatos, previeron más de 3.300 concentraciones para este sábado 28 de marzo de 2026. Las cifras apuntan a superar ampliamente los registros de movilizaciones anteriores: en octubre de 2025 participaron 7 millones de personas en 2.700 eventos, mientras que en junio de ese mismo año las protestas reunieron a 5 millones. Las estimaciones más recientes de los organizadores sugieren que este sábado podrían haber participado alrededor de 9 millones de ciudadanos

El detonante: Minnesota y las muertes durante operativos migratorios

Aunque las críticas abarcan un amplio espectro de políticas, el epicentro simbólico de las protestas se situó en Minnesota. La principal concentración tuvo lugar en Saint Paul, donde miles de personas se congregaron en las escalinatas del Capitolio estatal. Esta ciudad se convirtió en el foco de la indignación nacional tras los trágicos sucesos de enero pasado, cuando agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza abatieron a Renée Good y Alex Pretti, dos ciudadanos estadounidenses, durante un operativo migratorio

La presencia del legendario músico Bruce Springsteen en el mitin de Minnesota elevó la relevancia mediática del evento. Springsteen interpretó “Streets of Minneapolis”, una canción compuesta en homenaje a las víctimas, y dirigiéndose a la multitud afirmó que la respuesta ciudadana demostraba que “esto sigue siendo Estados Unidos”, añadiendo que la resistencia de la gente “no se rendirá” ante lo que calificó como acciones gubernamentales abusivas

Manifestantes se manifiestan frente al Lincoln Memorial durante la protesta de No Kings en Washington / José Luis Magaña/AP

Figuras públicas y un mensaje contra el autoritarismo

La convocatoria atrajo a figuras destacadas del espectro progresista y artístico. En Mineápolis, se esperaba la participación del senador Bernie Sanders, la actriz Jane Fonda y líderes sindicales como Liz Schuler, presidenta de la AFL-CIO.

En Nueva York, donde decenas de miles de personas abarrotaron las calles, fue el actor Robert De Niro, un férreo crítico del presidente, quien abrió la marcha. “Otros presidentes han probado los límites constitucionales de su poder, pero ninguno ha representado una amenaza tan existencial para nuestras libertades y seguridad”, advirtió De Niro. “Hay que pararlo”.

La consigna “No Kings” (Sin reyes) se convirtió en el latido de las protestas, reflejando la preocupación generalizada de los manifestantes por lo que consideran una concentración de poder en la figura del presidente. “Trump no entiende que su papel debería ser el de presidente, no el de rey ni el de dictador”, expresó un asistente en Washington D. C., mientras en otros puntos del país se leían carteles con lemas como “No kings, no dictators, no oligarchs”.

Manifestantes en Los Ángeles, California. Fotografía: Ringo Chiu/Reuters

Rechazo a la guerra en Irán y la política exterior

Las movilizaciones también sirvieron como un clamor contra la intervención militar estadounidense en Irán, cuyo conflicto cumplió exactamente un mes el mismo sábado de las protestas. Los manifestantes calificaron la guerra como “ilegal” y denunciaron el gasto público destinado a las operaciones militares en detrimento de las necesidades domésticas.

Esta oposición se extendió más allá de las fronteras estadounidenses. En una muestra de solidaridad internacional, se registraron marchas “No Kings” en ciudades de Europa como París, Londres, Lisboa, Madrid, Ámsterdam, Atenas y, con especial fuerza, en Roma. En la capital italiana, los organizadores afirmaron que participaron cerca de 300.000 personas, aunque las autoridades cifraron la asistencia en 25.000. Allí, las protestas también se dirigieron contra el gobierno de Giorgia Meloni, entrelazando las críticas a la administración Trump con las políticas internas italianas.

Manifestantes marchan en Portland, Oregon / Fotografía: John Rudoff/Reuters

Respuesta de la Casa Blanca y tensión social

Mientras las calles se llenaban de manifestantes, el presidente Donald Trump pasó la tarde jugando al golf en su club privado de Florida. La respuesta oficial desde la Casa Blanca fue de desdén hacia las movilizaciones. Un portavoz calificó las marchas como “sesiones de terapia por el trastorno de Trump” y las atribuyó a “redes de financiación de izquierdistas”, sugiriendo que la cobertura mediática no reflejaba la realidad del apoyo ciudadano.

Aunque la mayoría de las marchas transcurrieron de manera pacífica, no estuvieron exentas de tensión. En Dallas, se registraron enfrentamientos aislados entre manifestantes y grupos contramanifestantes. En Vancouver, Washington, una de las ciudades que experimentó un aumento exponencial de los arrestos migratorios (pasando de 14 en 2024 a 132 en 2025 según datos de la Universidad de Washington), los asistentes hicieron hincapié en el miedo que se vive en las comunidades inmigrantes.

Una gran multitud de manifestantes se reúnen frente al Capitolio del Estado de Minnesota / Kerem Yucel–AFP vía Getty Images

Contexto de desaprobación

Estas movilizaciones se producen en un contexto de creciente descontento con la gestión presidencial. Según una encuesta de Fox News publicada el miércoles previo a las marchas, el 59% de los estadounidenses desaprueba la labor de Trump, lo que representa el nivel más alto de desaprobación en sus dos mandatos.

La coalición organizadora ha dejado claro que este movimiento no es un hecho aislado. Con tres grandes jornadas de protesta en menos de un año, “No Kings” se ha consolidado como el mayor paraguas organizativo de la oposición ciudadana al actual gobierno. “Los estadounidenses pueden discrepar en política, pero estamos de acuerdo en dos valores fundamentales: que debemos gobernarnos a nosotros mismos, no por reyes, y que hay una bondad básica en nuestro interior”, señaló Randi Weingarten, presidenta de la Federación Estadounidense de Maestros.

Los organizadores destacaron un cambio significativo en esta tercera edición: dos tercios de las personas que expresaron su intención de participar residen fuera de las grandes ciudades, lo que sugiere una expansión del malestar más allá de los núcleos urbanos tradicionalmente progresistas.

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